Las piezas del tablero: ¿Quién manda en Adquisiciones y Contratos?
Detrás del brillo del Carnaval existe un engranaje administrativo de nombres que se repiten y poderes que se perpetúan en la sombra. En el centro de esta maquinaria aparece la figura de Lourdes Gabriela Chan Pérez, actual jefa de Adquisiciones y Contratos del Comité del Carnaval, cuyo historial en la comuna se remonta al año 2008 en diversos puestos clave.
Lejos de ser una recién llegada, Chan Pérez ha sido coordinadora de comparsas, de eventos, jefa administrativa e incluso encargada del Despacho del Instituto Promotor de Ferias en 2022. Su permanencia genera serias dudas expuestas por figuras como el regidor Adrián Gorocica Rojas, quien cuestiona qué operaciones y procedimientos pasaron exactamente por sus manos.
Semejante continuidad en un área tan sensible no puede interpretarse como simple experiencia, sino como la consolidación de un grupo político. En los círculos de poder se afirma que Lourdes Gabriela Chan Pérez responde políticamente a Valery Amador, exjefa de despacho de Renán Barrera Concha, y que ambas son una herencia política directa de Abril Ferreyro.
Bajo este esquema de padrinos y alianzas, la contratación de artistas como María León, Yahir, Yuri, Piso 21 y Grupo Cañaveral por montos que suman 25 millones de pesos no parece un hecho aislado, sino el resultado de decisiones tomadas al amparo del poder para beneficiar a un grupo cerrado de decisión.
En la gestión pública, la rotación en las áreas de adquisición es elemental para prevenir la corrupción. Mantener el control de los contratos en las mismas manos debilita los contrapesos, alimenta rumores de excesos personales en viajes a España, Miami o Alaska, y ensombrece la transparencia de un presupuesto total que rondó los 76 millones de pesos.
Por la naturaleza de su cargo, por las manos de Lourdes Gabriela Chan Pérez pasaron las firmas, trámites y autorizaciones de las compras del Carnaval. Aunque formalmente se presume la inocencia de los involucrados, el escrutinio que exige Adrián Gorocica Rojas no es un ataque personal, sino una demanda legítima de rendición de cuentas.
Mérida necesita saber si la Jefatura de Adquisiciones opera con autonomía o si es una ventanilla de sello automático para el grupo de Valery Amador, Renán Barrera Concha y Abril Ferreyro. La permanencia indefinida en los cargos de control exige explicaciones claras ante la opinión pública.
